sábado, 20 de marzo de 2010




Sentía ganas de llorar todo el tiempo. & cuando digo “todo el tiempo” debe entenderse literalmente. No podía ver una película, ni hablar de temas que supiera de antemano me iban a conmover, porque una vez que empezaba a llorar ya no había vuelta atrás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario