jueves, 21 de enero de 2010


De repente, un día, te das cuenta de que tu vida está cambiando completamente. No has perdido la ilusión, pero sabes que esa vida ideal que alguna vez imaginaste no va a suceder. Además, hay otras cosas que cambian y que te acongojan.Y te dicen: ya no eres una niña y lo piensas, y lo analizas, y te das cuenta que en realidad ya no lo eres, aunque te gustaría. Han pasado catorce años de mi vida, así como quien no quiere la cosa. Y ha pasado mucha gente por tu vida a lo largo de ese tiempo. Gente que ya no está, y amigos que se han afincado en tu corazón aún sabiendo que lo más probable es que dentro de unos años hayas perdido a esa gente por la que no dudarías en desvivirte, y eso aterra. No quiero que mi vida cambie así, no quiero evolucionar, quiero que, de repente, pasen diez años y todo siga siendo igual, la misma gente, los mismos sitios.No siempre podrás ser esa cabecita loca que en el presente gobierna tus días. Cada una de las decisiones que tomas, cada cosa que haces, cada cosa que piensas.. Pensar.. estos días me supone un tremendo esfuerzo pensar, es el precio de no tener las ideas claras, es el precio de la incertidumbre.Cierro los ojos, te veo, te miro y tiemblo.No soy feliz, aunque lo parezca e intente, incluso, creermelo yo misma. No estoy del todo bien como estoy ahora, aunque siempre diga que es la mejor opción. Necesito algo nuevo a lo que aferrarme, necesito tener responsabilidad por algo, necesito tener que cuidar los detalles para que no te vayas de mi lado, pero es que no hay nadie a mi lado.Necesito que te des cuenta de que eres tu y soy yo, de que no es cosa de uno si no de dos. Necesito darme cuenta de una vez de que hay sentimientos que no son bidireccionales, aunque me pese. Cómo engañas. Ni contigo ni sin ti, aunque últimamente, más bien sin ti. Y duele. Duele darse cuenta de que no eres lo que necesito para ser feliz, o sí, pero sobre todo, duele darse cuenta de que no soy lo que necesitas. O eso, o muy bien lo disimulas.Lo ofreces todo y no recibes nada. Qué egoísta soy. Claro que recibo, pero no lo suficiente como para ser feliz. Quiero poder salir a la calle y gritar. Gritar hasta desgarrar el aire, hasta que mi voz ya no sea capaz a salir de mi. Necesito que mis palabras viajen por el aire y, cuando duermas, las escuches. Necesito que me entiendas, que comprendas. Necesito que sepas todo lo que quiero que sepas, pero no. Todo es tan sencillo en sueños.. Ya no sé si perder la esperanza o mantener la ilusión. Haga lo que haga dolerá, más tarde o más temprano, pero dolerá.

No hay comentarios:

Publicar un comentario